Cita célebre

En esta vida hay que morir varias veces para después renacer.

Eugenio Trías



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viernes, 5 de octubre de 2012

¡Qué clásico!

¿Se han enterado algo de un partido de fútbol que hay esta semana? Es que me ha parecido escuchar algo, pero no estoy muy seguro. Los telediarios han mencionado algo de pasada. La prensa le ha dedicado algún que otro breve. Alguna que otra valla publicitaria de una compañía de televisión por cable, que lo usa como reclamo... poca cosa.

Han pillado la ironía del párrafo anterior, supongo. Pero bueno, todo lo anterior lo puedo tolerar. Con no ver el tiempo de deportes de los informativos, con no abrir un puñetero periódico - generalista, por supuesto, los deportivos esta semana me producen el mismo efecto que un libro de Punset a Belén Esteban -. En definitiva, con aislarme es suficiente. Pero la gota que ha colmado el vaso es que en la que se autoproclama televisión del deporte me vendan que van a dar la "mejor previa" Celta - Sevilla y cuando enciendo el televisor me veo a un morenito que jugó en uno de los implicados en el gran partido de este fin de semana, pegarle una patada a uno del otro equipo... y Andújar Oliver comentando por qué no se pitó falta.

Que sí, que me parece perfecto que esos dos equipos sean los que más atención de los focos mediáticos atraen. Puedo llegar a entender que sean los que más cobren de las televisiones (no las desproporcionadas burradas que cobran respecto a otros equipos, por supuesto). A lo que no le veo lógica es a que se margine tan descaradamente al resto de equipos de primera división. De los de segunda ya ni hablo, porque se le caen a uno los palos del sombrajo. Lo que me parece absurdo es que le dediquen media hora de informativo a una rueda de prensa de un entrenador, que más que entrenador es provocador, mientras que a una polémica arbitral que pudo acabar en escándalo, se le dedican escasos segundos en una crónica de medio minuto.

Pero yo no sé de qué me extraño. España cada día más me parece un país de pandereta, peluca y nariz colorá. Da igual que te vayas a un simple espectáculo, como al fin y al cabo es el fútbol, a política, sindicatos, u otros ámbitos. Hay dos peces grandes que miran con superioridad al resto de peces pequeñitos, esperando que no levanten la voz, porque si no se los comen sin clemencia ninguna. Y lo triste es que los peces pequeños no se dan cuenta que juntos son más fuertes. Y no lo harán mientras que tengan pan y circo. Y eso sí que es un clásico.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Pelotas

Me he pasado gran parte de la tarde buscando un título para la entrada de hoy. Incluso lo he hecho mucho antes de saber qué puñetas quiero expresar con exactitud. Y creo que he acertado con el que le he puesto. No sé, juzguen ustedes mismos.

Pelotas de goma que ha lanzado la policía a los manifestantes que se apelotonaron en las puertas del Congreso, todavía no me acaba de quedar claro para qué. Porque escuché a un tonto de las pelotas decir en un telediario que su objetivo era "que los políticos escuchen al pueblo, que dimitan y dejen el poder a las personas". Todo un intelectual oiga. Por lo menos los indignados cumplieron su promesa y no entraron por pelotas en el Congreso. Ni entraron, ni dejaron entrar, que Gallardón se tuvo que dar media vuelta y volverse con el rabo entre las piernas; y Soraya Sáez de Santamaría creo que todavía anda dando vueltas a ver por dónde puede colarse.

Si respetaron su palabra a la hora de no liarla parda en la Cámara Baja, no hicieron lo mismo con las leyes. Porque de respetar la hora que puso la delegada del Gobierno, naranjitas de la China. Y de nuevo tuvieron que salir a pasear las pelotas. Esta vez las de goma de los antidisturbios. Madre mía la que se lió por allí. Parecía Sarajevo en los años noventa más que Madrid. Y claro, tú no respetas, yo cargo, y al final se lia un follón de pelotas... con un puñado de heridos, periodistas lisiados, manifestantes detenidos, policías contusionados y cualquiera de ellos medio atropellado por una ambulancia. Ahí, dando buena imagen. Como estamos tan bien.

Y a todo esto, la jornada de palos, sentadas, carreras, insultos y peticiones más o menos descabelladas, no había acabado, cuando volvieron a salir de paseo las pelotas. Concretamente las de fútbol. En el Ramón Sánchez Pizjuán. Una pachanga organizada para homenajear al que ha sido leyenda del sevillismo, Freddy Kanouté, entre sus colegas y los que fueron sus compañeros en las grandes gestas sevillistas, y de paso recoger fondos para una buena causa. Como que sacó más de medio millón de euros para su ciudad de los niños en Mali. Y lo mejor de todo es que una pachanga, que rozó el nivel de un partido de solteros contra casados, congregó en un recinto a más personas que las que se reunieron en los alrededores del Congreso para protestar contra la clase política. Algunos acudirán al manido "pan y circo". Otros dirán que fue un éxito. Lo que está claro es que la convocatoria del 25-S no fue tan seguida como un partido de interés futbolístico cuestionable. Y es que al final, todo es cuestión de lo mismo: de pelotas.

domingo, 16 de septiembre de 2012

La princesa está triste...

No sé si se han enterado de una noticia que me tiene completamente conmocionado. Cristiano Ronaldo está triste. Uno, al enterarse de tal desgracia, no puede evitar que le vengan a la mente aquellos versos que rezan "la princesa está triste, qué tendrá la princesa". Aunque desde luego, si la princesa tiene un poco de idea de fútbol español, no es difícil imaginarse por qué los suspiros se escapan de su boca de fresa.

La princesa CR7, de la corte Real de Madrid, vestía ayer un vestido de gala verde. Habrase visto. Lo de los diseñadores es cada año más sangrante. Ya no saben qué hacer para llamar la atención. Se ven cosas esperpénticas, como ver a la princesa vestida de verde y plata. Para el recuerdo quedarán verdaderas joyas del diseño, como ver al Sevilla de rosa, al Betis de naranja, al Barcelona de degradado de Photoshop, o al Recreativo perfectamente ataviado para ir de romería.

Así no podemos pretender que la liga española sea seria. Si ni los propios equipos se lo toman en serio. Que los colores de un equipo son su seña de identidad. Se empieza por perder eso y se acaba con lo que nos está pasando en la que llaman mejor liga del mundo. Una liga de pandereta, en la que las televisiones hacen y  deshacen a su antojo. En la que la propia federación maltrata a los aficionados haciendo que vayan a un estadio un lunes a las once de la noche. Las televisiones están ganando la partida. Es más cómodo pagar un puñado de euros al mes y ver los partidos plácidamente sentado en el sofá que ir al estadio y respirar la verdadera esencia del fútbol.

Es así de triste. Las plataformas audiovisuales, esas que echaron a las radios de los estadios el año pasado, están acabando con el espectáculo que dan los fieles en las gradas. Y de paso se están encargando de adulterar cada día más la competición. Con el amparo de los clubes, por supuesto. Unos clubes que a todo dicen "sí, bwana" por ser los que más migajas recogen de las pocas, cada vez menos, que Madrid y Barça dejan. Y ay de ti como te atrevas a levantar la voz. Los grandes por la gracia de Roures van a hacer que te arrepientas a base de influencias federativas. Que para eso son grandes y los demás pequeños. Igual que pasaba en Escocia, pero con menos pelotas para mandar a freír monas al que no paga.

Y los aficionados, que al fin y al cabo somos los que sustentamos este circo, ajo y agua. Hasta el día que todo esto explote. Y entonces a saber qué pasa. Quizás por eso está triste la princesa, porque más allá de un ego de diez millones de euros anuales, también sea aficionado al noble deporte del balompié. O quizás sus penas se acabasen con otro par de milloncejos en su cuenta corriente. Y mientras, el común de los mortales a pagar por verlo pegarse carreritas y arreglarse el pelo por los campos de una liga manipulada. Qué tristeza más grande.

domingo, 5 de febrero de 2012

Un futuro muy negro

Hace un par de días tuve una discusión amistosa con un compañero de foro. Tal como está la cosa, hablar de temas serios es sinónimo de caer en depresión. Así que estábamos hablando de fútbol. Salió una noticia acerca del jeque árabe que compró la mayoría del paquete accionarial del Getafe. "Que si el moro va a hacer esto", "que si va a aumentar el nivel de la liga", "que a ver si acaban con el duopolio Madrid-Barça (o Barça-Madrid, lo mismo da, que da lo mismo)"... y tuve que ser yo el que diese la nota discrepante.
Y es que, sinceramente, no acabo de entender que los aficionados pierdan la cabeza con un supuesto Mesías, que viene a hacer grande a su equipo. Que sí, que es cierto que cuando un nota de estos entra en un club, la expectación y el revuelo que se forman son de aúpa. Grandes jugadores vendrán a aumentar el nivel de una liga mediocre (aunque a algunos les siga dando por llamarla "la liga de las estrellas"), en la que, más allá de Barça y Madrid (o Madrid y Barça, lo mismo da, que da lo mismo), el resto de equipos parece que sobran. Pero no se trata más que de una quimera. Eso lo tengo claro.
No me trago que un jeque de la tierra de los petrodólares venga aquí a comprar un equipo par hacerlo grande por amor al arte. Estos vienen por lo que vienen. A sacar tajada. No hay más que ver al príncipe que se hizo cargo del Málaga. "Se ha gastado cincuenta millones de euros en fichajes", me comentó un familiar, aficionado malaguista, el verano pasado. Eso no lo duda nadie... pero también va a ganar cinco veces más construyendo el nuevo puerto deportivo de Marbella. No sabe el gachó.
Cuando acabe la obra, y el moro se canse de su juguetito, a ver qué le espera al Málaga. Igual que al Getafe. O a tantos equipos del montón, de los que se han encaprichado los miembros de la realeza de los países que venden petróleo al resto de la Humanidad. Porque una vez que se aburran, se irán por donde se han venido, dejando a su paso un balance económico inasumible para los desgraciados que vengan detrás.
Que sí, que puede que con su inversión hagan un poco más grandes a los equipos en los que metan dinero. Puede que algunos de ellos lleguen a disputar competición europea (la que sea, eso es lo de menos). Pero una vez que huyan hacia su palacio en el desierto, a ver quién es el cristiano que paga los sueldazos que cobran hoy en día las rutilantes estrellas del balompie. "Pues si no pueden mantenerse, se venden", pensará alguno. Pero si es que no hay un duro. Sólo cuatro o cinco equipos a nivel europeo tienen dinero de verdad (o eso quieren hacernos creer, porque a saber las deudas que tienen los grandes del viejo continente). A ver dónde puñetas se coloca a los jugadores con sueldazos que han fichados los mecenas del Siglo XXI cuando todo esto haga "crack" y se vaya a tomar por saco.
Dicho lo dicho, sólo quiero aconsejar a aquellos aficionados de los equipos que tienen a un ricachón como dueño de su masa accionarial, que disfruten todo lo que puedan hoy en día, que cuando al que manda le de por cortar el grifo, les espera (como al resto de equipos que no cuentan con la bendición de ser "grandes") un futuro muy negro... que pregunten por Santander.

sábado, 21 de enero de 2012

Día grande

Qué nos gusta un día grande a los sevillanos. Domingo de Ramos, Jueves Santo, Lunes de pescaíto, Corpus, Virgen de los Reyes... pero pocos días hay en la ciudad como el de hoy. Hoy la ciudad se divide en dos colores: el verde y el rojo. El rojo y el verde. El Betis y el Sevilla. El Sevilla y el Betis. No hay en todo el calendario un día más particular.

Los nervios a flor de piel. En las calles, en los bares, no se habla de otra cosa. El pique es constante. Los sevillistas les recuerdan a sus eternos rivales el gol de Olivera con regalito de Valerio. Los béticos por su parte, aquel gol de Oliveira, que a la postre supondría la primera participación de un equipo andaluz en la Liga de Campeones, con su actual formato. Es un día único, todo vale para picar al contrario, que no enemigo.

Y es que no hay casa de Sevilla en la que no haya de todo, como en botica. Padres e hijos, maridos y esposas, novios, primos o algún vecino, siempre son de la acera de enfrente. Por eso no alcanzo a concebir las imágenes que siempre salen en los informativos en las previas, de violencia de unos contra otros. Es completamente absurdo que se quemen contenedores, se destrocen coches o se llegue a poner en peligro la vida de alguien, por un espectáculo tan emocionante como es un partido de este nivel.

Un nivel que este año está más parejo que nunca, aunque a priori el equipo del barrio de Nervión parta como favorito, por presupuesto y plantilla. Sin embargo, y aunque tan sólo tres puntos separan a los dos equipos en la clasificación, un derby es un partido impredecible. No sería la primera vez que se da una sorpresa. Y es que cualquier resultado va a ser sorprendente. Si gana el Betis, porque la situación económica e institucional que vive no hace augurar que vaya a rascar algo positivo. Si gana el Sevilla, porque juegan de visitante y Marcelino no acaba de dar con la tecla. Si empatan, porque es un derby, y ese marcador no dejaría satisfecho a nadie.

Sea como sea, gane quien gane, lo que es seguro es que esta noche hay espectáculo garantizado a partir de que el balón eche a rodar a partir de las diez de la noche en el Benito Villmarín. Sevilla entera lo lleva esperando desde hace más de mil días. Y tan sólo por eso, es fácil deducir, que hoy en la capital hispalense se va a vivir un día grande, de esos que tanto gustan a los sevillanos.

viernes, 8 de octubre de 2010

En andaluz, por favor

Olé tus cojones Sergio Ramos. Es lo único que se me ocurre decirte después de lo que has hecho esta tarde. Gesto muy valiente, y con una socarronería magistral. Typical andaluz. Y es que, a mi que me explique alguien, por qué en una rueda de prensa de la selección española de fútbol un periodista, por mucha televisión catalana para la que trabaje, tiene que preguntarle en catalán a Piqué, por mu catalán que sea.

Y ya no es por politizar el fútbol, que no se merece tal castigo el deporte rey. Sino por una simple cuestión de respeto. Que está usted, por mucha televisión catalana para la que trabaje, en Salamanca, en una sala con periodistas de España entera, desde gallegos a ganarios, de andaluces a vascos. Mire usted, gente que no tiene ni papa de catalán. Y en una sala con tal variedad, en la que el único punto en común es el idioma, no me venga con pamplinas, por mucha televisión autonómica catalana para la que trabaje.

Y la cosa se agrava (pónganle todas las comillas que quieran) si comparamos con otros componentes de la roja. A Llorente o Javi Martínez, vascoparlantes, se les pregunta en castellano. Si al Guaje Villa se le preguntase en bable, lengua de su Asturias natal, se tildaría de ridículo. Si un periodista de Canarias preguntase a Silva en guanche, sería completamente incomprensible. Y ya si un periodista de Canal Sur preguntase en andaluz cerrado, allí no se entera de nada, nadie. Y por supuesto se le tilda de cateto.

Que otra cosa muy diferente es que en su casa - o región, o como cada uno quiera -, cada uno hable como le de la real gana. Es muy loable y además está en su derecho constitucional. Pero hay que tener un poquito de educación, y saber cuando se pueden hacer las cosas, y cuando no.

miércoles, 7 de julio de 2010

Hipocresía


Hoy he sido testigo de un hecho, más que les pese a los no futboleros, histórico. Carles Puyol, de soberbio testarazo, ha colado a la Selección Española en la final de la Copa del Mundo por primera vez en la Historia. Nadie había logrado tal hazaña. Ni Di Stéfano, ni Zarra, ni Gento, ni Raúl... ni siquiera el mítico Luis Suárez, único Balón de Oro salido de las entrañas del balompié español.

Atrás quedó la época de la maldición de los cuartos de final. Lejos queda el error de Cardeñosa frente a Brasil. Olvidada está la cantada de Zubizarreta contra Nigeria. Guardado en el más profundo de los cajones del adiós, el arbitraje de Al-Ghandour y el penalti marrado por Joaquín en Japón y Corea. Ahora toca mirar al frente con orgullo y optimismo. La Roja es una de las dos mejores selecciones del Planeta Fútbol, y eso a los españoles nos hace sentir eufóricos. Banderas rojigualdas cuelgan de los balcones como muestra del orgullo patrio, las mismas que muchos se cuelgan a modo de capa de superhéroe...

La misma bandera de la que la mayoría reniega. Y es que, queridos lectores, el fútbol lo puede todo. En estas ocasiones vale cualquier cosa. Pero el resto del año, si haces gala de lo orgulloso que te sientes de haber nacido en esta extensa piel de toro que es España, eres, como poco, un fascista. Hoy se puede gritar con orgullo aquello de "yo soy español", y la masa te sigue. Las banderas españolas se venden como rosquillas en las tiendas de chinos (dulce ironía). Hasta los negritos de los semáforos se atavian con los colores nacionales.

España debería reflexionar un poco. Porque a partir de ahora, aquel que tilde a alguien de fascista (que insulto más cruel, dicho sea de paso) por lucir los colores nacionales, deberá pensar que un siete de julio de 2010, se sintió pletórico con esa bandera colgada al cuello, y cantó con orgullo que era español. Todo lo demás no será sino un ejercicio de la más pura y profunda de las hipocresías.

lunes, 17 de mayo de 2010

El efecto Gorosito


He de confesarlo. Cuando el año pasado el Xerez ascendió a Primera tenía muy claro cual iba a ser el máximo candidato al descenso. Máxime cuando el responsable de adoctrinar a un grupo que, a mediados de agosto contaba con trece jugadores en su plantilla, era Ziganda. Las jornadas iban pasando y en la primera vuelta, el Xerez iba camino de batir el anti-record de aquel Sporting de Gijón que bajó con catorce puntos. Al final de la primera ronda, contaba con 8 puntos. Normal que cesaran al Cuco.

La nueva directiva xerecista, de máximo accionariado argentino, apostó por Néstor Raúl Gorosito. Y he de confesar que también me hizo cierta gracia este fichaje. Un entrenador completamente desconocido en España, sin experiencia fuera de su Argentina natal, no bastaba para salvar a un equipo desahuciado.

Pero algo cambió en Jerez de la Frontera. El Pipo le dio otro aire al equipo, la dinámica cambió, y el Xerez hizo una segunda vuelta espectacular. Lo que parecía imposible al final de la primera vuelta, se empeza a ver con otros ojos. Las distancias insalvables con los rivales se iban reduciendo, y los directivos azulinos comenzaron las conversaciones con el técnico de Buenos Aires para prorrogar su contrato.

Llegaba el Xerez a la última jornada con opciones reales de salvarse. Máxime cuando sus máximos rivales jugaban contra Madrid y Barcelona (que se jugaban ser campeón) y el Valencia (que jugaba en casa con el objetivo de brindarle la victoria a Rubén Baraja en su último partido como ché). También pululaba por ahí el Rácing, que jugaba contra el Sporting. Sin embargo, el milagro de la permanencia no llegó a obrarse en una tarde de nervios y transistores. El Xerez empató en el Reyno de Navarra, y eso no le bastaba para aferrarse a la élite del fútbol español.

Con todo, la labor de Néstor Gorosito no ha pasado desapercibida. El Pipo ha demostrado un gran saber hacer, lo que le ha valido para entrar en las quinielas para sentarse en un banquillo de la élite la próxima temporada. Aunque, dicho sea de paso, estaría bien verlo sentado en el banquillo de Chapín el año que viene, para que logre devolver al cuadro azulino a la élite, y demostrar así que el 'efecto Gorosito' no es fruto de la casualidad.

sábado, 8 de mayo de 2010

Cuestión de Estado

Muy mala suerte la que ha tenido Su Majestad, don Juan Carlos, teniendo que ser sometido a una operación de urgencia en el día de hoy. Precisamente hoy. El día en que había de dilucidarse si la Liga permanecería un año más en Barcelona o se marcharía camino del Santiago Bernabeu. No es mi intención frivolizar con la salud de nuestro monarca, pero el corazón de casi toda la España futbolística estaba esta noche en otro sitio.
Concretamente en dos escenarios fundamentalmente: el sevillano barrio de Nervión y el madrileño paseo de la Castellana. Las espadas en todo lo alto. Si al Barcelona le daba por pinchar frente al Sevilla, le podría la Liga en bandeja de plata al Real Madrid.
Pero el Barça es mucho Barça, y cuenta entre sus filas con un genio llamado Messi, que suma más goles que nadie este año. Y con un niño que siempre que sale cumple, de nombre impronunciable. Y con un canario al que nadie le ve nada, pero que ha marcado en todas las competiciones, y que se sumó a la fiesta ya en el segundo tiempo... La Masía funciona. Y mientras, el Madrid no podía pasar del empate frente a los Leones.
Pero el fútbol es mucho fútbol. Si la primera parte fue favorable para el Barcelona, la segunda fue muy diferente. El Sevilla se sacó la presión blaugrana, con uno menos, y se acercó peligrosamente en el marcador. Dos a tres, y el Madrid comenzó a creer en el Sevilla más que en sí mismos, y se metió de lleno en el partido... y de que manera. Hasta cuatro goles más le cayeron a Gorka Iraizoz. Hasta uno de los grandes petardazos de esta temporada, el galo Benzema, quiso ser parte de la fiesta, en el cinco a uno que reflejó el electrónico del Santiago Bernabeu.
Y a todo esto, en Jerez de la Frontera se fraguaga un milagro. Si hace una vuelta se le hubiese preguntado a cualquier aficionado al fútbol cuál era su favorito para el descenso, diría que sin duda el Xerez. Un Xerez que ganaba 3-2 al Zaragoza y tiene claras opciones de salvarse, siempre y cuando sea capaz de vencer en el Reyno de Navarra en la última jornada liguera. Una jornada que se prevé apasionante, porque no hay nada decidido, ni por arriba, ni por abajo. Una jornada que deseamos, pueda disfrutarla Su Majestad don Juan Carlos.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Solidaridad con la Andaluza


Más o menos a esta hora, tal día como hoy, debería estar finalizando el tradicional partido que la selección Andaluza de fútbol disputa anualmente. Y digo debería porque el debut de Adolfo Aldana al frente del combinado autonómico no ha podido disputarse. La razón, la de siempre que pasan estas cosas: no hay dinero.

Más concretamente, la Federación Andaluza no ha encontrado quien televise el encuentro, con lo que no se hace rentable disputar el partido. Después que nos vendan desde Canal Sur que la "nuestra", la de todos los andaluces. Y ya no por el partido en sí - que los amantes del balompié echamos de menos los partidos durante el parón invernal -, sino por lo que están dejando pasar.

Y es que la verdiblanca, a diferencia de otras selecciones autonómicas que quieren demostrar su superioridad sobre el césped, suele jugar por causas solidarias, cediendo los ingresos en taquilla a diversas cuestiones, o haciendo de nexo integrador, como en 2006, que jugó contra un equipo denominado Peace Team, y que estaba integrado por futbolistas palestinos e israelíes.

Esto no es sino otro atropello de la RTVA, que no vela para nada por el interés de los conjuntos andaluces, y es capaz de abrir un informativo con el Madrid o el Barcelona, marginando a béticos, sevillistas, xerecistas, recreativistas, y demás -istas de nuestra tierra.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Ahora la chupas

Lamento mucho por usted, querido lector, esta salida de tono. Pero es lo mínimo que se merece el que fue mejor futbolista del mundo. Maradona es uno de esos personajes que se creen que por haber sido algo - hace como mil años - tienen derecho a hacer y decir lo que les plazca. No contento con no aceptar una crítica - completamente fundada oiga, la selección de Argentina no juega a nada - se permite la genialidad de decir a los periodistas "Ahora que la chupen".

Pero esta vez le ha salido el tiro por la culata. Diego, que cree estar por encima del bien y del mal, no ha respetado para nada la presión y sus bonitas palabras le van a costar caro. Y es que el ex astro del balompié - que no como entrenador, que deja mucho que desear - no contaba con que existe una cosa que se llama libertad de información, siempre que lo que se cuente sea veraz y relevante públicamente. De la relevancia nadie duda, ya que en Argentina el fútbol es cuestión de Estado, y Maradona el "Dios" de una religión. Y la veracidad, no hay más que ver un partido de la albiceleste para comprobar que los medios no mentían.

Y por suerte, también existen métodos para que esta libertad no sirva para que, amparado por la libertad de expresión, se suelten improperios tan grandes como el ego de Maradona. Cada país prevé una serie de mecanismos para ello... y la FIFA también. El máximo organismo del fútbol ha previsto en su código disciplinario ciertas medidas para que esto no se convierta en Sodoma y Gomorra. El artículo 57 de este código dice lo siguiente:

"El que a través de palabras o gestos injuriosos, o por cualquier otro medio, ofenda el honor de una persona o contravenga a los principios de la deportividad o la moral deportiva, podrá ser sancionado [...]"

Con esto, a Diego le ha pasado factura su famosa frasecita. Concretamente 16.500 euros - una miseria con los dinerales que se mueven en el fútbol - y dos meses de suspensión. Así, el Diego no se volverá a sentar en un banquillo hasta enero, a no ser que tenga cuentas pendientes con la justicia. Pues eso Diego, ahora la chupas.