Lamento mucho por usted, querido lector, esta salida de tono. Pero es lo mínimo que se merece el que fue mejor futbolista del mundo. Maradona es uno de esos personajes que se creen que por haber sido algo - hace como mil años - tienen derecho a hacer y decir lo que les plazca. No contento con no aceptar una crítica - completamente fundada oiga, la selección de Argentina no juega a nada - se permite la genialidad de decir a los periodistas "Ahora que la chupen".Pero esta vez le ha salido el tiro por la culata. Diego, que cree estar por encima del bien y del mal, no ha respetado para nada la presión y sus bonitas palabras le van a costar caro. Y es que el ex astro del balompié - que no como entrenador, que deja mucho que desear - no contaba con que existe una cosa que se llama libertad de información, siempre que lo que se cuente sea veraz y relevante públicamente. De la relevancia nadie duda, ya que en Argentina el fútbol es cuestión de Estado, y Maradona el "Dios" de una religión. Y la veracidad, no hay más que ver un partido de la albiceleste para comprobar que los medios no mentían.
Y por suerte, también existen métodos para que esta libertad no sirva para que, amparado por la libertad de expresión, se suelten improperios tan grandes como el ego de Maradona. Cada país prevé una serie de mecanismos para ello... y la FIFA también. El máximo organismo del fútbol ha previsto en su código disciplinario ciertas medidas para que esto no se convierta en Sodoma y Gomorra. El artículo 57 de este código dice lo siguiente:
"El que a través de palabras o gestos injuriosos, o por cualquier otro medio, ofenda el honor de una persona o contravenga a los principios de la deportividad o la moral deportiva, podrá ser sancionado [...]"
Con esto, a Diego le ha pasado factura su famosa frasecita. Concretamente 16.500 euros - una miseria con los dinerales que se mueven en el fútbol - y dos meses de suspensión. Así, el Diego no se volverá a sentar en un banquillo hasta enero, a no ser que tenga cuentas pendientes con la justicia. Pues eso Diego, ahora la chupas.