Ojú chiquillo. Qué de tiempo sin entrar por aquí. No sé si me acordaré de cómo funcionaba el tema este de aporrear el teclado a ver qué es lo que sale... pero total, no tengo nada mejor que hacer. Es lo que tiene no tener nada en que ocuparme a lo largo de la jornada, más allá de visitar el chorro de páginas que tengo en favoritos para ver si ha salido alguna oferta de trabajo nueva, ayudar un poco a mi madre en casa, hacer algo de ejercicio y quedarme adormilado viendo como dos mariquitas escoceses redecoran casas en Canadá. Televisión de calidad, sí señor.
No veas. Si es que hace tanto que no entro que hasta han cambiado ésto. La verdad es que es más fácil escribir así. Antes había que liar más follón, el editor de textos era un poco raro. Ahora han dejado un espacio mucho más amplio y despejado. Si es que han pasado ocho meses. Ahí es nada. Ocho meses en los que la prima de riesgo ha subido y luego ha bajado. Ocho meses en los que se ha decidido pedir un rescate, que no es rescate, a menos que a la Merkel se le antoje que lo sea. Ocho meses en que a los funcionarios les han quitado la paga de Navidad y un pellizco gordo del sueldo. Ocho meses en los que el paro crece, y los que buscamos curro no tenemos más que dos alternativas: o seguir una estricta rutina de sofá y tele, o liarnos la manta a la cabeza y coger las de Villadiego rumbo a las islas (las británicas, las de aquí están como para irse).
Parece que algo va saliendo. Mejor o peor, no me hago responsable. Es mucho tiempo y estoy oxidado. Es lo que tiene no tener nada que hacer, que te deprime. Y como te deprime, no quieres hacer nada. La pescadilla que se muerde la cola. Una espiral de autodestrucción. Llámalo equis. Pero es que hay motivos, oiga. Las empresas están tan tiesas que no cogen a gente ni para prácticas. Mojama pura. Que tampoco, que está la cosa como para acompañar la tapita de mojama con una cervecita al fresquito veraniego en una terraza. Ni para eso hay.
La cosa es que hoy me ha dado el avenate y me he decidido a entrar por aquí y retomar viejas costumbres, aunque sea para acabar la rutina media horita después cada día. Que es preferible agudizar el ingenio a ver un programa de esos de cambio de imagen, en el que me gustaría saber de dónde puñetas sacan a los participantes. Televisión de calidad. Canadiense, para más inri. Y es que ya no tienen las cadenas para comprar programas americanos. Ojú chiquillo, qué malita está la cosa.
Cita célebre
En esta vida hay que morir varias veces para después renacer.
Eugenio Trías
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martes, 11 de septiembre de 2012
Qué malita está la cosa
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martes, 20 de octubre de 2009
La crisis revienta la burbuja... de Freixenet
¡Que asco de crisis! Aunque ya lo advirtió Leopoldo Abadía, es increible la manera en que está acabando con todo. Su última víctima ha sido, el que es sin duda, el anuncio más glamuroso del año. Este año nos quedamos sin novedad en el anuncio más sorpresivo, a la par que pesado -que todo hay que decirlo- de la temporada navideña.Hoy es la noticia de cabecera en muchos medios. La marca de cava catalana Freixenet repetirá este año el mismo spot de las pasadas navidades, debido a la crisis. Volveremos a ver a las chicas del equipo de natación sincronizada, un año más jóvenes, haciendo acrobacias en una piscina dorada, caracterizadas de aquello que los Mojinos Escozíos reclamaban para ellos. Atrás quedan las navidades en las que superestrellas como Gwyneth Paltrow, Alejandro Sanz o la mismísima Monserrat Caballé protagonizaban los spots más conocidos del año, vestidos de "burbujitas".
Aunque no todo es malo. Según una encuesta realizada entre los consumidores por la compañía, el del año pasado es el mejor valorado por los consumidores, desde que Freixenet realiza spots en plan "producción de Hollywood". Como contrapunto, la compañía de cava está preparando un documental acerca de la participación de las sirenas españolas en los pasados mundiales de Roma, donde consiguieron siete preseas en otras tantas pruebas. No es fácil saber que hay de cierto en las palabras de la compañía que aseguran que las chicas capitaneadas por Gemma Mengual simbolizan el espíritu que se quiere transmitir de "saber hacer, esfuerzo y afán de ser el número uno", y qué hay de motivación por la situación económica... Lo que si es cierto, es que desde que no está el calvo de la Lotería, las navidades son, cada año, un poco peores.
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