Cita célebre

En esta vida hay que morir varias veces para después renacer.

Eugenio Trías



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martes, 3 de noviembre de 2009

Ética... ¿pa qué?

El otro día criticaba el tipo de televisión que realiza Jorge Javier Vázquez. Pero él no es el único del gremio. Es más, los medios nos saturan con programas del corazón, y hay una competencia feroz entre ellos. El último capítulo de lo bonitos, educativos y éticos que son estos programas lo vivimos el viernes - el que lo viviese, yo me he enterado esta mañana leyendo la web de El Mundo -.

Aclaremos que los viernes en pime-time se emiten dos de los programas más seguidos de la televisión nacional: en Antena3 Jaime Cantizano presenta ¿Donde estás corazón? (DEC), y Jorge Javier Vázquez Sálvame Deluxe, en Tele5. Lógicamente, están dispuestos a lo que sea con tal de arrebatarle audiencia el uno al otro.

La primera estratagema es la del equipo de Cantizano. De invitado en plató un tal José Amedo, subcomisario de la Policía en tiempos del GAL, que según contaron María Patiño y Jesús Mariñas investigó a varios periodistas del corazón por encargo de José Frade. Patiño hizo mucho hicapié en que uno de los investigados fue Jorge Javier Vázquez, que ajeno a todo ello ejercía de mejor presentador de España - según el jurado de los premios Ondas - en Tele5. Lo que no dijo, por descuido o deliberada omisión - quí lo sá -, es que ella misma o Jesús Mariñas también fueron investigados.

En ese mismo instante, en Tele5, Jorge Javier Vázquez montaba en cólera. Pero no porque estuviese disfrutando con lo que decía la Patiño, sino porque una de sus invitadas se negaba a contestar. La tipa en cuestión, una que dice ser ex novia de Kiko Rivera (Paquirrín, para que nos entendamos), como si no hubiese personas con cosas interesantes que decir. El tema es que, según Jorge Javier, no es lógico que a alguien que se ha "recibido con los brazos abiertos" y a quien se le ha pagado "un pastón" vaya a un plató para "decir 'He abortado', pero no decir cómo". Tal era el enfado del presentador que soltó lindezas de la talla de "A mí no me importa que sea verdad lo que me cuentan aquí. Yo quiero que me cuenten cosas. Invéntate el guión, preséntate aquí con un guión hecho y justifica el sueldo que has cobrado".

La batalla la ganó esa noche Cantizano, que llegó casi al 20% de cuota de pantalla, frente al 13 de Jorge Javier. Pero eso no es lo que nos importa aquí. Como dije el otro día, somos un país - o al menos un tercio de él - de catetos. La tercera parte de España se estaba tragando los datos que a María Patiño le interesaba dar o a Jorge Javier, hecho un energúmeno, diciendo a sus invitados que se inventen una historia para ir al programa. Al final eso es lo que vende. Y a nosotros vendiéndonos la moto de que en el periodismo hay que tener ética... ¿pa qué?

viernes, 16 de octubre de 2009

De famosillos, tertulianos y otros especímenes

Muchas veces me pregunto si realmente merece la pena estudiar periodismo. La situación laboral de los recién licenciados es bastante precaria, cuesta un mundo obtener un contrato en prácticas, sin cobrar o cobrando lo mínimo, por supuesto, sin seguridad de que te vayan a renovar. Frecuentemente pienso que sería mucho más cómodo, rápido y eficiente entrar en un reallity tipo Gran Hermano, que al fin y al cabo es la manera más eficaz para acabar trabajando en algún medio, sin pasar por las penurias del becario.

De "grandes hermanos" está la televisión llena. El primero en hacerse conocido a gran escala fue el ganador de la primera edición, el gaditano Ismael Beiro. Un chaval que estudiaba Ciencias Naúticas y que, tras el infortunio de pasar un tiempo en coma, ha acabado presentando programas de medio pelo en Canal Sur.

Colaboradores de progamas, especialmente del corazón, han salido a mansalva de este "experimento social". Los más conocidos, quizás, son Marta López y Kiko Hernández, muy habituales en la programación de Tele5 (véase la Noria, Sálvame, el programa homónimo de Ana Rosa u otro de la interminable lista de programas del estilo que tiene esta cadena). Lo más grave del asunto, es que estos personajes mediáticos, tienen como principal valedora a una de las profesionales más influyentes (según alguna que otra encuesta) del periodismo español, tal y como es Mercede Milá.

Pero no sólo de grandes hermanos vive la caspa. Algunos "triunfitos" descubrieron que su futuro estaba lejos de los escenarios, los estudios de grabación y los grandes conciertos. Es el caso de los compañeros de academia de David Bisbal y Chenoa, Álex Casademunt y Natalia. Ambos presentaron durante un tiempo el programa infantil de Antena 3, el Club Megatrix. El catalán continuó un tiempo en los programas infantiles con los Lunnis de TVE y actualmente se dedica a interpretar uno de los papeles principales en la eterna serie de Canal Sur Arrayán. Por su parte, Natalia hace valer su buen ver, desde hace dos veranos, junto a Bertín Osborne, en el Gran Prix del Verano.

Pero si realmente se quiere triunfar en los medios, no hay nada como ser "ex de". Estos casos también abundan mucho en los programas del corazón. El primer ejemplo lo encontramos en Ernesto Neyra, ex de Carmina Ordóñez, que estuvo bastante tiempo de colaborador en un programa, hasta que las acusaciones de malos tratos le cayeron encima (acusaciones que nunca han sido demostradas, por otra parte). Antonio David Flores, ex de Rociito, o Raquel Bollo, ex de Chiquetete, son otros de estos personajes.

Mención aparte merece la "reina de la caspa", esa mujer, que pongas la tele a la hora que la pongas, si sintonizas Tele5 está presente. Me refiero, por supuesto, a la singular Belén Esteban. Colaboradora del programa de Jorge Javier Vázquez (no se el nombre, hay tantos en Tele5...), protagonista puntual de la programación del corazón por sus idas y venidas con la Campanario, recientemente acusada por el defensor del menor de la Comunidad de Madrid... y cuyo único mérito es ser la madre de la hija de un torero.

Son sólo unos pocos ejemplos, pero hay muchos más. Todos ellos, o la gran mayoría, están ocupando puestos que por derecho, estudios, sacrificios... nos pertenecerán a los que actualmente estudiamos para ser periodistas el día de mañana. Y mientras ellos llevan la gran vida, nosotros nos tendremos que matar por un puesto de becario.