Antiheroe Land
A place to be nobody
Cita célebre
En esta vida hay que morir varias veces para después renacer.
Eugenio Trías
martes, 18 de febrero de 2025
Complejo de Cervantes
martes, 7 de enero de 2025
La noche más triste del año
Qué rápido pasa aquello que esperamos con anhelo. Y cuando pasa, qué vacío más grande deja. Sucede con todo a lo largo de la vida: un viaje, un evento, un espectáculo... En mi caso es un proceso cíclico, que tiene lugar una vez al año, siempre en el mismo momento, una vez que me dispongo a finalizar la jornada del día 6 de enero.
La mayoría de gente no entiende lo que es para mí ese día. En mi casa, la de mi infancia, siempre fue el día más grande del año. Y no sólo por los regalos (que también). Para mí el día de Reyes son recuerdos de una cabalgata lejana en el tiempo, en la que el niño que era se colaba debajo de los coches a recoger caramelos, sin miedo a los tractores que tiran de las carrozas me pasasen por encima, mientras mi madre y mi tía tiraban de mí para que eso no pasase. El día de Reyes es una cama en una habitación compartida con mi hermana, en la que los nervios casi no nos dejaban dormir. Son mis padres, mis hermanas, mis tíos, mis primos y mis abuelos, reunidos en mi casa, entre una marabunta de regalos.
Pero sobre todo, el día 6 de enero es mi padre. Él tenía una adoración que puede resultar incomprensible para aquél que no lo conociera bien. "Mis queridos Reyes Magos", decía, mientras un velo de emoción y nostalgia le turbaba la mirada. No voy a entrar en sus motivos, que los tengo más que interiorizados, para adorar a estos Magos de Oriente. Simplemente creo a pies juntillas todo lo que él nos contaba sobre quiénes fueron y los motivos que los movió para hacer lo que hicieron.
Es por eso que cada año espero este día con la ilusión de aquel niño. Las Navidades son la época más maravillosa del año, porque son preludio de ese día. El día de Reyes sigue siendo para mí el día más grande del año. La noche del 5 de enero, cuando pasa la Cabalgata, disfruto como aquel niño que fui. En casa leemos el pasaje de la Adoración de los Magos, y no puedo evitar derramar una lagrimita. Esperamos que los Reyes nos traigan bendiciones y charlamos, hasta que nos vence el sueño en la que sin duda es la noche más bonita del año.
Por eso, cuando termina la jornada, y las calles ya están en silencio al terminar todo, cuando las pocas luces que quedan en los balcones ya no son más que pequeños destellos de la Navidad que acaba, cuando las barredoras han pasado y no quedan más que algunos caramelos debajo de los coches, cuando los contenedores de basura están a rebosar de cartón de cajas de roscos de Reyes y papel de regalo, la noche del 6 de enero se convierte, para mí, en la noche más triste del año.
martes, 1 de enero de 2013
Año nuevo...
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Querido Presidente del Gobierno
Este año lo único que le pido es lo mismo que llevo añorando desde hace año y medio que acabé mis estudios: un trabajo. Aunque sea uno que no tenga nada que ver con lo que me costó - literalmente - sangre, sudor y lágrimas. Un aliciente que me ayude a levantar mis casi treinta primaveras cada mañana de la cama sin sentirme una lacra para mis padres... que bastante les cuesta a los pobres ya. Y no porque les entre precisamente poco dinero en casa, que la pensión de mi padre es de las gordas. Pero es que entre unas cosas y otras se les va absolutamente el presupuesto, y hay meses que no llegan.
Ya sé que tiene que ser complicado, pero estoy seguro que algo tiene que haber que usted pueda hacer. Y me refiero a algo que realmente sirva para encontrar trabajo, y no a la serie de atropellos que se están llevando a cabo. Porque por más que lo intento, no entiendo la relación entre subir el I.V.A. trece puntos (que se dice muy pronto) y que un chaval recién licenciado no encuentre trabajo ni en un voluntariado. Lo siento, soy así de corto de entendederas. Tampoco entiendo la culpa que tendrán los funcionarios, que se han matado estudiando para ser los mejores de sus promociones para tener un trabajo. Esos mismos a los que se les quita su paga extra, se les baja el sueldo, y por prorrateo pierden un pellizco interesante. Ejemplos hay muchos, pero dicen que el mundo se acaba en un par de días, y quiero disfrutar el poco tiempo que nos queda.
Con lo fácil que sería cargarse un buen puñado de cargos políticos innecesarios. Que si asesores de consejeros de delegados de su puñeterísima madre... a tomar viento fresco. Pero claro, entonces se les acabaría el chupar del bote a primos, cuñados, yernos y demás arrimados. Se lo pongo más fácil aún: pida el dinerito prestado a Europa, que la Merkel no va a poner muchas pegas. Pero claro, entonces ellos controlarían de donde se tienen que reducir las partidas de gastos. Y uno va hilando, va hilando, y ve que de donde le mandarían recortar es de donde ya le he sugerido antes. Evidente... todo lo demás ya lo ha recortado usted.
No quiero que se tome esta carta como un ataque personal. No lo responsabilizo exclusivamente por la que está cayendo, que los que estaban antes tampoco le andan a la zaga. Si me dirijo a usted es porque es el máximo representante de la casta política española. Y aprovechando que ha salido la palabra casta, hago un giro poético para decir sin ningún rubor que me cago en ella, en su casta, en la de los políticos españoles que nos han llevado a una de la peores Navidades que este país recuerda.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Las muñecas de Famosa
Yo, como buen pureta que estoy hecho, cada vez echo más de menos aquellos años en los que yo tenía edad de escribir una carta con todo lujo de detalles a los Reyes Magos. Aquello sí que eran buenos años. La última generación que combinó, como Dios manda, jugar en la calle, los juegos tradicionales, y los primeros coletazos de nuevas tecnologías con aquellos ordenadores primigenios y las consolas de 16 bits. En fin, los tiempos cambian. Y, en según qué cosas, no siempre para bien.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Holanda ya se ve
viernes, 5 de octubre de 2012
¡Qué clásico!
Han pillado la ironía del párrafo anterior, supongo. Pero bueno, todo lo anterior lo puedo tolerar. Con no ver el tiempo de deportes de los informativos, con no abrir un puñetero periódico - generalista, por supuesto, los deportivos esta semana me producen el mismo efecto que un libro de Punset a Belén Esteban -. En definitiva, con aislarme es suficiente. Pero la gota que ha colmado el vaso es que en la que se autoproclama televisión del deporte me vendan que van a dar la "mejor previa" Celta - Sevilla y cuando enciendo el televisor me veo a un morenito que jugó en uno de los implicados en el gran partido de este fin de semana, pegarle una patada a uno del otro equipo... y Andújar Oliver comentando por qué no se pitó falta.
Que sí, que me parece perfecto que esos dos equipos sean los que más atención de los focos mediáticos atraen. Puedo llegar a entender que sean los que más cobren de las televisiones (no las desproporcionadas burradas que cobran respecto a otros equipos, por supuesto). A lo que no le veo lógica es a que se margine tan descaradamente al resto de equipos de primera división. De los de segunda ya ni hablo, porque se le caen a uno los palos del sombrajo. Lo que me parece absurdo es que le dediquen media hora de informativo a una rueda de prensa de un entrenador, que más que entrenador es provocador, mientras que a una polémica arbitral que pudo acabar en escándalo, se le dedican escasos segundos en una crónica de medio minuto.
Pero yo no sé de qué me extraño. España cada día más me parece un país de pandereta, peluca y nariz colorá. Da igual que te vayas a un simple espectáculo, como al fin y al cabo es el fútbol, a política, sindicatos, u otros ámbitos. Hay dos peces grandes que miran con superioridad al resto de peces pequeñitos, esperando que no levanten la voz, porque si no se los comen sin clemencia ninguna. Y lo triste es que los peces pequeños no se dan cuenta que juntos son más fuertes. Y no lo harán mientras que tengan pan y circo. Y eso sí que es un clásico.