Un compañero y amigo publicaba una entrada en su blog preguntándose dónde está el límite entre narrar historias con forografía y la simple búsqueda del morbo. Quiero contestarle a lo grande.
Efectivamente, existe un límite. La frontera de ese límite está marcada en el interés personal más que en el interés de lo que estás narrando. Y como una imagen vale más que mil palabras, dejo que ustedes, queridos lectores, juzguen por sí mismos.