Que ya hay que tener poca vergüenza para que te caduque una lata de esas, que tienen la fecha más larga que el contrato de Broncano. Per tú sabes, entre la tienda, la casa, el poquito de tiempo que saco para mí... no me da la vida para mucho dispendio. Me encantaría tener tiempo para hacer esas cosas que me encantaría hacer, que realmente no suponen nada, pero que la vida hace que te pasen por encima.
Sabes que el deporte lo tengo totalmente abandonado. Ya no hablo de salir a correr, como hemos hablado alguna vez. Desde primera hora de la mañana, hasta que bajo la persiana, y luego ir a hacer la compra, pasear a los perros o, darme un gusto y tomarme una fresquita al acabar la jornada... Que sí, que eso último es prescindible, que a ti el alcohol, como que no. Pero es que, a mí, me viene bien después de un día complicado sentarme con mi mujer, un amigo o (sí, sé que esto es triste) yo solo y nublar la razón con un par de cervezas. No es excusa, tengo que empezar a hacer algo, estoy echando un barrigón considerable. Me lo has dicho alguna vez. Tengo que hacerte caso.
También te he contado alguna vez que tengo que sacar tiempo para esas cosas que sé que tengo que hacer, pero, como no pasa nunca nada, las voy dejando atrás. Llevo sin llamar a Buhíto meses. Las últimas veces me ha llamado él a mí. Me da pánico que la próxima vez sea demasiado tarde. Como me ha pasado en alguna que otra ocasión. Que me perdonen los que tengan que hacerlo.
Ni siquiera saco tiempo para cosas tontas que me gustan. Vamos a ir al concierto de Fito y no he escuchado el disco nuevo entero, más allá de un par de veces una o dos canciones. No le estoy sacando partido a la Play que me han traído los Reyes. No le estoy echando puta cuenta a los Carnavales. No estoy pendiente de mis amigos...
Entiende que no haya abierto esa lata de chopped pork. Te agradezco en el alma que me la regalases en su momento. Y yo no la he probado. Y ahora, que ya no estás, nunca podré decirle lo buena que está. La vida ha sido muy injusta contigo. Desde Ecuador a España. Desde Benito a lo que quiera que sea que se te ha llevado por delante. Me acuerdo de ti, cada vez que paso por la persiana cerrada y veo el cartel de "SE TRASPASA" (que yo mismo puse en tu persiana). Cada vez que alguien me pregunta. Cada vez que abro la nevera y no tengo tus croquetas. Cada vez que abro la despensa y veo esa lata de chopped pork que me regalaste y nunca he abierto.
Se te echa de menos desde hace meses. Desde que cerrabas y abrías a los días. Desde que perdiste más de cuarenta kilos. Me comeré esa lata de chopped pork. Y me acordaré de ti. Para siempre.
Un fuerte abrazo al cielo, amigo mío.